LA CRISIS DE LAS HUMANIDADES: JAIME BORJA

Revista La Cicuta ha venido realizando una serie de entrevistas a personajes pertenecientes a las humanidades. Les hemos preguntado acerca de su perspectiva frente a esta crisis, sobre su origen y sobre el rol que debemos jugar en la aparente tensión entre lo productivo y lo humano.

En esta oportunidad presentamos nuestra entrevista con Jaime H. Borja profesor de Historia de la Universidad de los Andes. Historiador de la Pontificia Universidad Javeriana – Sede Bogotá. Magíster en Historia por la Universidad Iberoamericana, México. Doctor en Historia por la Universidad Iberoamericana, México, con la disertación Retórica de la Tiranía o cómo se escribía una crónica en el siglo XVI. Los indios medievales de Fray Pedro de Aguado.


Las humanidades están en crisis. Al parecer lo han estado desde hace tiempo. A mediados del año pasado, el Ministerio de Educación de Japón, en medio de su eterna recesión, hizo pública una carta en la que urge a las universidades de su país a cerrar las carreras de humanidades y a abrir más programas útiles, en disciplinas que “realmente atiendan las necesidades de la sociedad”. Asimismo, en Colombia, este año, de los cuarenta programas de doctorado que pasaron la evaluación preliminar para recibir becas de Colciencias,ninguno corresponde a la categoría de Ciencias Humanas. Martha Nussbaum la ha llamado una crisis silenciosa; que nace de la tensión entre el creciente interés de generar agentes productivos y económicamente sostenibles y una concepción de educación sensible a la equidad, con el objetivo de crear personas empáticas y preocupadas por el futuro de la humanidad como proyecto común. La pregunta por el rol de las humanidades en la sociedad se encuentra tan viva como siempre.

Con todo, abordar el tema no es fácil. A esta crisis la envuelven suficientes preguntas. Primero ¿Qué son las humanidades? y luego ¿Cuál es su lugar en la sociedad? ¿Qué tipo de justificación necesita la existencia estas disciplinas? ¿Deben justificarse interna o externamente? ¿El ‘humanista’, sea lo que eso sea, es responsable de lo que sucede en su sociedad? ¿Está condenado a ser inútil?

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Silbatos y ‘Prostitución Homosexual’

Alejandro Vesga
Estudiante de la Maestría en Filosofía
Universidad de los Andes

De todo el asunto—de Vicky Dávila, de Palomino, del viceministo y de la policía—me queda una molestia que aún no he visto suficientemente mencionada. Cuando busco reportajes acerca de la cínicamente nombrada ‘comunidad del anillo’, encuentro constantemente en los titulares el uso de la expresión ‘prostitución homosexual’. Parece, sin duda, que el hecho de que la prostitución sea homosexual es un aspecto esencial de la noticia:

Sin embargo, no es esencial. La razón por la cual lo que sucede al interior de los altos rangos de la Policía debería preocuparnos no cambia porque el acoso y los ofrecimientos hayan sido de un hombre a otro. Acoso es acoso y prostitución es prostitución. El escándalo no consiste en que salieron a la luz relaciones homosexuales. Consiste en que hay una red de prostitución y acoso en la policía. Que existan redes de prostitución y acoso gestionadas por los altos mandos es alarmante, que suceda entre hombres parece incidental para formar nuestros juicios sobre los hechos. ¿Por qué insistir con ‘homosexual’ como marca clave de estos reportajes?

Creo que el uso de la palabra ‘homosexual’ en estos casos funciona de modo similar a los actos de habla que Jennifer Saul llama ‘silbatos caninos’ implícitos. En estos casos, una expresión o una palabra es utilizada para despertar actitudes que las audiencias no reconocen conscientemente y así encausar sus creencias y acciones según los fines del hablante.
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El “espacio público”: ni espacio, ni público.

Lucía Gallón
Estudiante de Filosofía y Literatura
Universidad de los Andes

Si yo le preguntara qué entiende por “espacio público”, ¿se sentiría Ud., señor lector, en la capacidad de darme una respuesta concreta sin tener que detenerse un momento para reflexionar sobre la pregunta en cuestión? Lo más probable es que no, pues esas palabras, aunque son usadas con bastante frecuencia en el ámbito político, pueden ser bastante oscuras. Sin embargo, lo que quizás ignore es que esa expresión oscura juega un papel fundamental en la teoría política moderna y en la concepción y funcionamiento del Estado democrático moderno. Es gracias a ella que se puede pensar que, en una democracia, los ciudadanos deben poder tener acceso a espacios donde les sea posible interactuar entre ellos en una situación de igualdad, por fuera de las instituciones estatales y sin miramientos a sus condiciones sociales, económicas, ideologías políticas y condiciones personales (tales como religión y prácticas culturales). Ahora bien, el “espacio público” no se limita a un espacio físico, aunque su nombre indique lo contrario, sino que es un concepto abstracto que sirve para pensar cómo deberían ser articuladas las relaciones entre los ciudadanos en una democracia. Además, es un concepto neutro lo cual significa que no puede estar permeado por ningún tipo de fuerza o de interés o de cualquier ideología política, precisamente para garantizar esa interacción libre entre los miembros de la sociedad. Seguir leyendo El “espacio público”: ni espacio, ni público.

Eufemismos, “orwellismos” e insinceridad

Camilo Martínez
Estudiante de la Maestría en Filosofía,
Universidad de los Andes.

Nuestro lenguaje está lleno de eufemismos[1]. Algunos permiten comportarse con tacto (“perder la vida”, “pasarse de copas”); otros se usan con propósitos publicitarios (“tránsito intestinal”, “zona V”); otros más simplemente parecen torpes o gratuitos (“institución penitenciaria”, “centro de atención médica”).

Por lo general, los eufemismos hacen más fácil el trato cotidiano, y algunos cumplen con la importante función de proteger a grupos tradicionalmente oprimidos (“afro-colombiano”, “indígena”). Además, como sucede también con las metáforas, los eufemismos están sujetos a los vaivenes del lenguaje, a la manera como este evoluciona y cambia con el tiempo. Hay eufemismos que terminan por reemplazar a la palabra original (“fallecer”), o –para usar una expresión de Hannah Arendt– otros se congelan y se convierten en una moneda corriente del lenguaje (“ir al baño”). Finalmente, tal vez por el contexto en el que fueron introducidos y las comunidades que primero los usaron, algunos eufemismos devienen en “disfemismos” (“negro”, “idiota”). Seguir leyendo Eufemismos, “orwellismos” e insinceridad

Humor y filosofía

Por Juan Esteban Guevara

Hace unos días tuve una conversación sobre algún escolástico que, retomando las palabras de Aristóteles, hablaba de la risa como una característica peculiar, si bien no esencial, en el hombre. Aparentemente, la risa, a pesar de no definir en sentido estricto a la especie humana, es una característica no sólo inmanente sino completamente única en nosotros. Las “risas” de las hienas, por ejemplo, no van más allá de una asociación auditiva, y en los simios mostrar los dientes es de hecho una expresión de advertencia de peligro. La risa cuando es honesta, logra liberar una cantidad impresionante de endorfinas (y demás cocteles hormonales de nombres impertinentes) directamente asociados con estados de bienestar.

Bienestar. Bienestar me parece una palabra mojigata, una suerte de eufemismo para evitar los problemas conceptuales que traen palabras como felicidad, realización, serenidad, y demás verborrea asociada. No obstante, partámosla y juguemos con ella: Bien – estar. Creo que soy de quienes piensan que la ética no sólo es el asunto más pertinente dentro del quehacer filosófico, sino además lo que más nos incumbe como individuos. En esta relación de incumbencia, creo también que la moral y la ética son cosas diferentes. Voy a evadir abiertamente cualquier definición de moral, pero creo que me atrevería a definir ética como una reflexión sobre nuestro habitar; la ética es fundamentalmente la pregunta sobre cómo vivir y cómo habitar. Así las cosas, creo que la ética es fundamentalmente una reflexión sobre el bien-estar. Seguir leyendo Humor y filosofía

LA CRISIS DE LAS HUMANIDADES: CARLOS B. GUTIÉRREZ

La Cicuta ha venido realizando una serie de entrevistas a personajes pertenecientes a las humanidades. Les hemos preguntado acerca de su perspectiva frente a esta crisis, sobre su origen y sobre el rol que debemos jugar en la aparente tensión entre lo productivo y lo humano.

En esta oportunidad presentamos nuestra entrevista con Carlos B. Gutiérrez profesor de Filosofía de la Universidad de los Andes. Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional de Colombia. Magíster en Filosofía por la New School for Social Research de Nueva York. Doctor en Filosofía por la Ruprecht-Karls-Universität Heidelberg, Alemania, con la disertación Die Kritik des Wertbegriffes, dirigida por Hans-Georg Gadamer. Seguir leyendo LA CRISIS DE LAS HUMANIDADES: CARLOS B. GUTIÉRREZ

La crisis de las Humanidades: Rodolfo Arango

Las humanidades están en crisis. Al parecer lo han estado desde hace tiempo. A mediados de este año, el Ministerio de Educación de Japón, en medio de su eterna recesión, hizo pública una carta en la que urge a las universidades de su país a cerrar las carreras de humanidades y a abrir más programas útiles, en disciplinas que “realmente atiendan las necesidades de la sociedad”. Asimismo, en Colombia, este año, de los cuarenta programas de doctorado que pasaron la evaluación preliminar para recibir becas de Colciencias, ninguno corresponde a la categoría de Ciencias Humanas. Martha Nussbaum la ha llamado una crisis silenciosa; que nace de la tensión entre el creciente interés de generar agentes productivos y económicamente sostenibles y una concepción de educación sensible a la equidad, con el objetivo de crear personas empáticas y preocupadas por el futuro de la humanidad como proyecto común. La pregunta por el rol de las humanidades en la sociedad se encuentra tan viva como siempre.

Con todo, abordar el tema no es fácil. A esta crisis la envuelven suficientes preguntas. Primero ¿Qué son las humanidades? y luego ¿Cuál es su lugar en la sociedad? ¿Qué tipo de justificación necesita la existencia estas disciplinas? ¿Deben justificarse interna o externamente? ¿El ‘humanista’, sea lo que eso sea, es responsable de lo que sucede en su sociedad? ¿Está condenado a ser inútil? Seguir leyendo La crisis de las Humanidades: Rodolfo Arango

DEL “AMOR” DE LOS PADRES HACIA SUS HIJOS. UNA RECONSIDERACIÓN

Federico Otálora Bohórquez
Universidad de los Andes

Como son las cosas actualmente, me inclino a pensar que algunas cuestiones de la vida las sentimos sin sentirlas o las obviamos sin meditarlas. Este escrito se propone poner de relieve cuestiones que nos envuelven y que, por lo mismo, ya no nos dicen nada.

La paternidad bien puede ser una añoranza con sentido, un deseo auténtico, propio, o puede ser una de las tantas cosas en la vida que toda persona debe hacer en nombre de El camino de la vida[1], del plan estipulado, de un modelo de persona dado y fijo. Sea como sea, quiero resaltar el hecho de que hoy en día, en nuestra sociedad amante del capital, el dinero es una de las grandes razones de vida; la gran razón para demasiados. Esto es comprensible: el dinero tiene que ver con todos, nos afecta y nos repercute, va al caso siempre –nunca sobra– y procuramos que nunca falte. El dinero es importante y, ódielo como se lo odie, este hecho no se puede negar. Seguir leyendo DEL “AMOR” DE LOS PADRES HACIA SUS HIJOS. UNA RECONSIDERACIÓN

El hombre después de la crisis del humanismo

Por Anna Garlatti
Estudiante de Filosofía y Literatura
Universidad de los Andes

Esta reseña retoma los aspectos fundamentales del primer coloquio doctoral del segundo semestre de 2015 a cargo del estudiante del Doctorado en Filosofía Iván Darío Ávila, el cual consistió en una discusión a partir del texto Hacia una ontología crítica de lo viviente del profesor Gustavo Chirolla, de la Universidad Javeriana.

La propuesta de una ontología crítica de lo viviente y, en especial, de lo humano, que plantea Gustavo Chirolla en su texto, se fundamenta en entender al ser humano como un ser errante, que constantemente sale de sí, a partir de la tesis de Nietzsche de que la vida biológica conlleva el error, y la tesis de Heidegger del ser humano como un ser que conduce su vida más allá de sí mismo. A continuación, entendiendo al ser humano, como quien tiene a su disposición la naturaleza-recurso, se postula que la esencia humana no se piensa en coordenadas que tienen que ver con la naturaleza humana, sino que aquí el ser humano carece de naturaleza. Su esencia está relacionada con la variación que depende de los elementos con los que se relaciona y lo afectan. Esto permite poder hablar del ser humano como capaz de rehacer su propia vida. En esta misma línea, Chirolla retoma la tesis de Georges Canguilhem de la vida como umbral crítico.

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Nicolás Buenaventura: Maestra Palabra

Angélica Cocomá
Estudiante de Filosofía y Derecho
Universidad de los Andes

Pablo Román
Estudiante de Filosofía e Historia
Universidad de los Andes

En otra década y en otra ciudad, en los noventas en Paris, Nicolás Buenaventura tuvo la fortuna de oír qué es lo más importante en la vida. Esa mañana iba a contar cuentos a una biblioteca pública y salió de casa con un par de horas de anticipación, no fuera a llegar tarde por la huelga de buses. Quizá porque aún era temprano, cuando llegó al paradero pudo coger el  bus que necesitaba, pero, por eso mismo, cuando llegó a la biblioteca estaba cerrada. Se puso a caminar y entró a un bar, se sentó en la barra y pidió una cerveza. A sus espaldas, sentados en una mesa, hablaban dos amigos. El uno se llamaba Jerome. Del otro nunca supo el nombre. Seguir leyendo Nicolás Buenaventura: Maestra Palabra

Pensamientos, perspectivas y posiciones.