La maldita ciudad era la misma

Libardo Gómez
Estudiante de Literatura

El maldito pueblo era el mismo. Los caminos cortos, el suelo seco, los hombres trabajando y las mujeres tiradas, ahí, todas boniticas, linditas, dispuestas a darle a uno todo. Pero ella no era así. En el Bagre las mujeres no eran como ella. Esa hembra no era así.

Yo sabía que su esposo se había ido. Yo sabía cómo entrar, al fin y al cabo era techo de zinc. Yo había pensado entrar desde antes. Ya la había visto una noche, y yo tenía ganas. Yo necesitaba eso que ellas le dan a los machos como yo. Pero ella era esquiva. Dizque porque su esposo la amaba y sus dos hijos eran todo lo que tenía. Yo estaba y el esposo no. Yo quería y ella no. Pero yo tenía ganas.

Esa noche salí y tome unas polas con los socios. Me aburrí a eso de la una de la mañana y me fui hasta su casa. Sabía que ella estaría ahí, sin esposo, ni guardian, ni policia. Ella estaba ahí y yo con ganas. Pero ella era del Bagre y no me iba a dejar.

Seguir leyendo La maldita ciudad era la misma

Anuncios

Movilizaciones estudiantiles

Mariana Sanz de Santamaría
Estudiante de Derecho 

Porque si no desequilibran el estado de cosas e incomodan a los dirigentes, entonces estaríamos condenados a una ciudadanía conformista, pasiva y por tanto oprimida, aceptando el condicionamiento de nuestro futuro a las voluntades y tiempos de los mismos de siempre.

Es probable que de un año para acá me haya obsesionado con la construcción de paz. No pasa un día en el que no lea algún artículo, columna o texto sobre el conflicto armado colombiano y el proceso de diálogo. Le he hecho cercano seguimiento a cada punto acordado. Absolutamente todo lo relaciono con la paz, con la reconciliación o con la guerra. Pues grata ha sido mi sorpresa que no estoy sola en esta obsesión y que esta obsesión tiene otro nombre: activismo.

 Poco se le ha reconocido a los movimientos sociales por su labor indispensable en construir reivindicaciones y supremacía de los derechos de todos. No es en vano que el derecho a la huelga y a la manifestación haya sido uno de los más peleados y tardíos en ser reconocidos: su poder genera ansiedad a la clase política. Colombia tiene una larga historia de movilización social cuyas victorias se ven plasmadas en la Constitución del 91. Sin el activismo del campesinado, las mujeres, los indígenas, los trabajadores (entre muchos otros) no tendríamos ni la mitad de los derechos que ellos lograron alzar a fundamentales. Claro, sin desconocer que el contexto y las circunstancias particulares de cada momento jugaron un gran papel en estos cambios. Las libertades sindicales, de asociación, de expresión, el derecho a la propiedad de la tierra, así como su función social, la participación política incluyente, el reconocimiento de la mujer, a los indígenas…. El derecho a la paz. A pesar de esas victorias formales, muchos de estos no son del todo garantizados y son, por lo contrario,  aun vulnerados; obligándolos a seguir movilizándose por su reivindicación.

Seguir leyendo Movilizaciones estudiantiles

El formulario

 

Angélica Cocomá
Estudiante de Derecho y Filosofía

Yo siempre he sido una campesina muy rara. Miré hacia abajo y vi que decía “Formato único de noticia criminal“. Me quedé mirando las letras sobre el papel y me puse a recordar cómo había llegado hasta aquí. ¿Por qué cuando me amenazaron yo volví a acudir al Estado a pesar de que nunca me dieron garantías reales? Me di cuenta que algunas letras estaban corridas en el formulario, como si hubieran sacado las fotocopias de afán. Fue ahí cuando comencé a entender porqué yo sentía un vacío en cada proceso, en cada conversación con el Estado. Me decían que no habían podido reunirse. Que tenían mucho trabajo. En últimas, que no había tiempo. Y eso era lo que yo necesitaba. Sí, tiempo.

Seguir leyendo El formulario

El papel social del filósofo: PONENTES

Aquí encontrarán una breve descripción de los ponentes de nuestro evento de lanzamiento de la VI Edición.

 

diego-pineda

Diego Antonio Pineda es licenciado en Filosofía, Magister en Filosofía y Doctor en Filosofía, de la Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá, Colombia). Además es Magister en Educación de la misma universidad, donde es profesor desde hace más de 25 años.

Actualmente es Profesor Titular y Decano Académico de la Facultad de Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha sido también Director de la Carrera y la Licenciatura en Filosofía y Director (E) de los Posgrados en Filosofía (Maestría y Doctorado).

También se ha desempeñado ocasionalmente como profesor en diversos postgrados de Educación y Filosofía en universidades como: la Universidad Sergio Arboleda, la Universidad Distrital Francisco José de Caldas y la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), de Tunja.

Ha sido autor de múltiples textos escolares (en las áreas de ética, ciencias sociales, democracia y competencias ciudadanas) para las editoriales Norma y SM en Colombia. También es autor de la introducción, selección de textos y organización de actividades del libro “Cinco aventuras de Sherlock Holmes”, de la colección “Biblioteca Escolar de Filosofía” de Ediciones Siruela de Madrid (España).

Hizo la traducción y adaptación para Colombia de todas las novelas del Programa “Filosofía para Niños”, escritas por Matthew Lipman. Adicionalmente ha publicado cuatro novelas filosóficas para niños de su autoría.

Cuenta con numerosos artículos y publicaciones entre los que destacan: “La teoría aristotélica de la percepción”; “La filosofía y su vocación educadora”; “A propósito de Sócrates”; “Moral y educación: algunos aportes a partir del pensamiento de John Dewey”‘; “Filosofía para niños: un reto en la educación del pensar”.

Ha publicado varios libros sobre temas filosóficos y educativos en Colombia, numerosos artículos filosóficos, y capítulos de libros en colaboración, en España, México, Venezuela, Brasil, Chile y Argentina. Ha participado en congresos sobre Filosofía Antigua, Enseñanza de la Filosofía, Filosofía para niños, Educación para la Democracia, entre otros, en Colombia, Ecuador, Brasil, España, Argentina, Venezuela, Chile, México, Estados Unidos y Bulgaria. En 1999 fue invitado como “Visiting Scholar” al “International Workshop in Philosophy for Children”, en New Jersey, U.S.A. y en el 2005 fue invitado especial de la UNESCO para el “Día Mundial de la Filosofía” en Santiago de Chile.

Sus áreas de interés son: la filosofía antigua, en particular Aristóteles, pragmatismo, en particular Dewey; y la Filosofía para niños.


14591593_1315713858439754_8142284192080037367_n

Rodolfo Arango, abogado de la Universidad de los Andes donde tambié hizo estudios en Filosofía, Magister en Filosofía de la Universidad Nacional, Doctor en Filosofía de la Universidad de Kiel. También cuenta con posdoctorado en de la Fundación Alejandro Von Humboldt.

Actualmente, es profesor titular del Departamento de Filosofía de la Universidad de los Andes. Se ha desempeñado como Magistrado Auxiliar de la Corte Constitucional y ha particiapado activamente en la política nacional. También cuenta con una columna semanal en el periódico El Espectador.

Ha sido autor de textos como: “Democracia social. Un proyecto pendiente” (2012)  “El concepto de derechos sociales fundamentales” (2012) “Derechos humanos como límite a la democracia. Análisis de la Ley de Justicia y Paz” (2008) “Filosofía de la democracia: fundamentos conceptuales“(2007) “Derechos, constitucionalismo y democracia” (2004).

Sus áreas de interés son: republicanismo, solidaridad, democracia y derechos humanos y fundamentales.


14713616_10154030595832444_88951473499046644_n.png

Juan Esteban Guevara es egresado del programa de Filosofía con opción en Estudios Literarios de la Universidad de Los Andes. Durante su pregrado fue becario del programa Quiero Estudiar y director co-fundador de la Revista La Cicuta durante sus primeras tres ediciones. Posteriormente publicó allí un ensayo titulado “Sobre la superficialidad como posición de displicencia por la verdad y el porqué de su condena“, en el que explora el fenómeno de la superficialidad (el cual sigue sin entender) a la luz de autores como Aristóteles, Harry Frankfurt, y Hanna Arendt. También ha escrito un artículo sobre el rol de la imaginación en el marco de la ética de Spinoza y de la escuela estoica que está próximo a ser publicado (o al menos eso espera).
.
Actualmente procura entregar su trabajo de grado para el título de Mágister del mismo programa en la misma universidad, titulado de manera provisional como “Nietzsche y la filosofía como ejercicio“, en el que sigue los pasos de Pierre Hadot en la re-comprensión de la filosofía como forma de vida. Se desempeña como docente de filosofía y ética para estudiantes de bachillerato, en donde dice haber encontrado un excelente espacio para el cuestionamiento y la re-configuración del rol del filósofo y del papel del quehacer filosófico en una sociedad en conflicto.

RESEÑA: PARIENTE

Imagen tomada de La Banda del Carro Rojo

Santiago Eslava
Estudiante de Filosofía y Literatura

Pariente, escrita y dirigida por Iván Gaona, es una película filmada en Güepsa, Santander. Con ella Gaona se acerca en lo formal a la gran tradición norteamericana y europea de las películas del oeste y, al mismo tiempo, se aleja de ella en el desarrollo del tema y de los personajes: tanto la música (a cargo de Edson Velandia, músico santandereano que experimenta con la tradición de su tierra) que tiene una importancia eminente y es tematizada a lo largo de la película, como la relación del hombre con el paisaje, que resulta ser un personaje más en la película, (en tomas que enfrentan a sus personajes con la topografía y el verdor sobrecogedores de Santander) recuerdan a los Spaghetti Western que tanto éxito tuvieron en las décadas de los 60 y los 70 del siglo pasado. Sin embargo, Willington, el héroe de esta película, lejos de ser un glorificado forajido o un cazarrecompensas invulnerable, se gana la vida como conductor de una volqueta y, lejos de ser el prototipo de un galán del oeste como John Wayne o Clint Eastwood, se resigna a ver cómo un pariente suyo, René, prepara su matrimonio con la mujer de la que está enamorado, Mariana.

Seguir leyendo RESEÑA: PARIENTE

La violencia: una representación infinita. Una mirada desde Abad Colorado.

Adriana Patricia Vera Aguilera
Estudiante maestría en Estudios Culturales

La violencia acontecida en Colombia es imaginable y, al mismo tiempo, inimaginable. Después de 60 años de conflicto, el repertorio de acciones violentas es ya un viejo conocido dentro de la población; no es necesario imaginarse, la realidad ha sido expuesta por diferentes medios. No obstante, tenemos lo inimaginable que, en contraposición con lo imaginable, reposa sobre lo que no estuvo al alcance de la masividad, lo que no adquirió el estatus icónico. En otras palabras, no es el carrobomba, el cadáver, el exsecuestrado o el mapa de ubicación de una operación lo que es inimaginable; todo ello ya lo hemos visto con explicitud en prensa y televisión nacional, todo ello tiene un nombre propio y podría ser una representación icónica, como Ingrid Betancourt o el cadáver del ‘Mono Jojoy’. Los objetos, personas y cualquier agente que pueda ser la consecuencia final de un hecho violento terminan, irremediablemente, convertidos en la representación de “la violencia”. Por el contrario, no sucede así con las manifestaciones ulteriores y posteriores al clímax del hecho, el miedo del antes, la cotidianidad, la desolación después de la muerte. Cuesta imaginarse lo que no está enmarcado de manera icónica en la imagen televisiva, en la prensa, en la fotografía, y eso nos genera una lejanía con el hecho. Pero hay excepciones. Excepciones que representan lo inimaginable, lo que se queda fuera del marco más masivo.

Desde hace 26 años Jesús Abad Colorado se ha encargado de capturar el conflicto armado colombiano. En sus fotografías el carácter ideológico y político, dice él, desaparece para dar rostro(s) al drama, al miedo, a la guerra y a todo lo que de ella se desprende.  En palabras de Abad, su trabajo es un testimonio contra el olvido. Sus fotografías son hechas para comprometer al espectador, para ponerlo de cara a la muerte y para hacerlo comprender la vida: “En la fotografía confluyen tres prácticas: el hacer como física presencia, el someterse a una experiencia o emoción y el mirar. La fotografía, nos dice Roland Barthes, involucra siempre a dos: un observador y un observado. En ese sentido, el mirar nos conduce hacia una conciencia y un entendimiento que tal vez quisiéramos no tener. El mirar nos coloca, como al fotógrafo, en el papel de observadores y pone en falso la inocencia”[1] (Abad et al., 2001, s.p).

Seguir leyendo La violencia: una representación infinita. Una mirada desde Abad Colorado.

Revista La Cicuta vota por el Sí

En vista de la situación actual que enfrenta el país, la revista considera pertinente pronunciarse frente al tema. En efecto, la decisión que debe tomarse el próximo 2 de octubre va más allá de una disputa entre partidos políticos y tendrá consecuencias tanto para generaciones actuales como venideras de colombianos.

Desde la revista hemos promovido el debate en torno a la Paz, como sucedió en el marco de la campaña #SoyCapaz y el debate sobre los torniquetes en las entradas de la Universidad de los Andes, y las columnas que a solicitud de la revista algunos profesores de nuestro departamento escribieron.

Ahora bien, dada la importancia de dichas votaciones, consideramos que el deber de la revista es más que promover el debate, es sentar una posición. Seguir leyendo Revista La Cicuta vota por el Sí

Reseña: Aristóteles, Sobre la república – Libro I según la traducción latina y escolios de Juan Ginés de Sepúlveda

Manuel Cortés
Estudiante de la Maestría en FilosofíaUniversidad de los Andes

El Departamento de Filosofía en asociación con el Departamento de Humanidades y Literatura de la Universidad de los Andes publicaron en 2015 la traducción latina de Juan Ginés de Sepúlveda del libro I y el capítulo VII del libro VII de la Política de Aristóteles, junto con una serie de estudios complementarios en los que se tratan las principales ideas que el autor español desarrolla con base en su interpretación de la filosofía aristotélica. El lector podrá acceder a un serio trabajo de traducción y análisis exhaustivo sobre las tesis acerca de la esclavitud natural, de las justificaciones de la Conquista de América y su relación con el concepto de guerra justa, de las relaciones económicas que estaban a la base de esta empresa histórica, y demás planteamientos; que le permitirán adquirir una mayor comprensión acerca del desarrollo intelectual de las ideas que influenciaron y configuraron el orden social del Nuevo Mundo. Con ello no queremos decir que todo lo que pueda decirse sobre la Conquista ya está de antemano establecido en esta serie de estudios. Lo que ediciones uniandes pone a la mano es una herramienta para poder entender las preocupaciones del pasado, sus intereses y propuestas, con el fin de que el lector pueda encontrar por sí mismo sus conexiones con el presente, no con el ánimo de hacer un mero recuento enciclopédico de lo que se pensaba antes, sino, más bien, con la intención de que pueda ver en la historia de las ideas su propia historia, nuestra historia.

Nadie más apropiado que Felipe Castañeda, uno de los editores y compiladores del presente libro, para ilustrar al lector sobre aquello que encontrará en el presente libro:

Nuestra traducción se reduce al libro primero de la Política y al capítulo VII del libro VII, junto con los respectivos escolios. Esto se explica por lo siguiente: en primer lugar, porque […] en el libro primero se encuentra la exposición más completa de la esclavitud natural en Aristóteles. Obviamente hay pasajes pertinentes en otros lugares de ésta, pero nunca de tanta relevancia si se consideran, por ejemplo, las citas del mismo Sepúlveda en su Demócrates Segundo a su propia traducción de la Política. No obstante, dada la importancia del tema de la relación entre clima, ubicación geográfica y predisposición a ciertos rasgos del carácter que eventualmente pueden hacer proclives a ciertos pueblos a ser esclavos naturales, se decidió incluir el capítulo VII del libro VII, a modo de complemento.

[…] El cuerpo del texto de la traducción es el fruto del trabajo colectivo del Grupo de Traducción de Latín de la Universidad de los Andes. Todas las versiones fueron discutidas en sesiones de seminario que tuvieron lugar durante varios semestres, en las que participaron estudiantes, exestudiantes y profesores. La traducción viene acompañada de un aparato de notas elaborado por Andrea Lozano-Vásquez y Santiago Melo Arias. Además, la traducción se complementa con dos ensayos relativos a asuntos propios del primer libro de la Política y de los comentarios respectivos de Sepúlveda. El primero, “La esclavitud natural en Sepúlveda: de los escolios al I de la Política al Demócrates Segundo” de mi autoría, se concibe como un análisis de la noción de esclavitud natural en ambas obras y tiene como propósito exponer la relación que pueda haber entre una y otra respecto del uso de este concepto.

Ahora bien, el primer libro de la Política de Aristóteles no sólo se ocupa de la exposición de la noción general de comunidad civil y de la tendencia social del ser humano, de los diferentes tipos de dominio y, en especial, del que se da entre esclavo y amo naturales, de las características propias de uno y otro, de sus diferencias frente a la servidumbre legal, sino que incluye una serie de consideraciones sobre asuntos económicos relacionados con la concepción del dinero, de las mercancías y los intercambios, de las formas convenientes e inconvenientes de adquisición de bienes. Precisamente al estudio de estos asuntos se dedica “Economía y crematística en los comentarios de Juan Ginés de Sepúlveda a la Política de Aristóteles” de Jimena Hurtado y Santiago Melo Arias. De una manera más específica este ensayo se propone estudiar la relación entre adquisición de riqueza y sus implicaciones sobre lo que se puede considerar la vida recta, la vida buena. De esta manera, si se supone que el buen vivir sólo se puede dar en una comunidad políticamente organizada, y si se acepta que la economía en términos generales tiene que ver con la adquisición, administración y el uso de los bienes requeridos para poder vivir, resulta claro que la economía debe subordinarse a la política. La riqueza por la riqueza misma corrompería su finalidad natural. El artículo plantea una sugestiva base de reflexión para establecer en qué medida la adquisición de bienes a partir de la empresa de la Conquista corresponde o no con los lineamientos que el mismo Sepúlveda asume como válidos a partir de su lectura comentada de los capítulos económicos (del 5 al 7) del primero de la Política.

Con el ánimo de sentar un puente entre los escolios y la obra general de Sepúlveda, se incluyen dos ensayos adicionales: “La ontología política de Juan Ginés de Sepúlveda” de Francisco Castilla Urbano se puede entender como una llave para acceder a los supuestos y principios básicos del pensamiento de Sepúlveda. Ésta consiste en una determinada concepción de toda la realidad que atraviesa y da orden a sus planteamientos relacionados con la ontología, la religión y la cultura, llegando a las relaciones entre individuos y pueblos. Además, este escrito se preocupa por señalar de forma paralela algunas de las posiciones de Sepúlveda frente a turcos e indios, mostrando cómo se aplica esta idea de una realidad constituida y concebida a partir de relaciones de poder. Finalmente, abre una fecunda veta de discusión entre Sepúlveda, Bartolomé de las Casas y Erasmo de Rotterdam, señalando puntos de encuentro ideológico entre los dos últimos precisamente en su rechazo del mencionado principio.

Finalmente y como cierre, el texto de Giuseppe Patisso “Guerra, imperio, y doctrina civilizadora en Juan Ginés de Sepúlveda” da algunas indicaciones básicas para poder poner en contexto su obra. En efecto, Sepúlveda ha estado sujeto a las más diversas interpretaciones, en las que se lo ha relacionado con las versiones más extremas de la justificación de la Conquista hasta con planteamientos moderados de lo que debería ser una empresa colonial preocupada por el interés de sus súbditos. Como sea, sus planteamientos también se pueden entender como el intento de dar cuenta de un imperio novedoso, como una peculiar manera en la que “irrumpen las Indias en la conciencia política” española de entonces (Castañeda, 2015, pág. 25-27).

Aristóteles, Sobre la república – Libro I según la traducción latina y escolios de Juan Ginés de Sepúlveda. Trad. Grupo de traducción de latín Universidad de los Andes. Bogotá D.C: Ediciones uniandes, 2015, 342 páginas. ISBN 978-958-774-170-4

  • Edición académica y compilación de Felipe Castañeda y Andrea Lozano-Vásquez.
  • Estudios complementarios de Francisco Castilla Urbano, Jimena Hurtado, Santiago Melo Arias y Giuseppe Patisso.
  • Grupo de traducción de latín: Felipe Castañeda, Emperatriz Chinchilla, Andrea Lozano-Vásquez, Lina María Mariño, Santiago Melo Arias, Juan Pablo Quintero, Manuel Antonio Romero, Liliana Carolina Sánchez, Manuel de Zubiría.

Cómo persuadir a alguien de que vote por el Sí

Foto tomada de EL TIEMPO

Camilo Martínez
Estudiante de la Maestría en Filosofía
Universidad de los Andes

Esta semana el uribismo anunció oficialmente que hará campaña a favor del No en el plebiscito sobre el acuerdo final que resulte de los diálogos de paz entre el gobierno y las Farc. Sin embargo, hace meses que el movimiento ha venido preparando a su base política para que se manifieste en contra del proceso. En mayo el ex presidente invitó a sus seguidores a iniciar un movimiento de resistencia civil en contra de lo que se acuerde en La Habana, y en junio comenzaron las jornadas de recolección de firmas de ciudadanos inconformes con que se negocie con las Farc.

No es exagerado decir que la decisión que se tome en el plebiscito puede ser una de las más importantes en la vida política del país en los últimos años, sobre todo ahora que el uribismo decidió apostarle al No en lugar de intentar minar la legitimidad de la votación a través de la abstención. Por eso la posición de algunos seguidores del ex presidente es tan peligrosa. Por supuesto, hay razones en contra de dialogar con las Farc, incluso suficientes como para concluir que un acuerdo de paz con esa guerrilla es demasiado costoso moral y socialmente. El problema es que para muchas personas la decisión a favor del No no está basada en razones bien fundamentadas, sino en creencias dudosas, cuando no abiertamente falsas.

Por ejemplo, La Silla Vacía se dio a la tarea de verificar varias afirmaciones que el ex presidente hizo sobre los diálogos esta semana y encontró que la mayoría eran, o bien falsedades, o bien verdades a medias. Entre otras cosas, Uribe dijo o insinuó que los guerrilleros que cometieron crímenes de lesa humanidad no van pagar ninguna pena, que las Farc van a poder nombrar sus propios jueces, que ni el narcotráfico ni el secuestro serán castigados y que los guerrilleros ocuparán con seguridad importantes posiciones políticas después del acuerdo. Este es el discurso que Uribe y otras cabecillas de su partido han divulgado desde que comenzaron las negociaciones. No es raro, entonces, que varios de sus seguidores tengan una imagen distorsionada tanto del propósito de los diálogos como de sus consecuencias y que, por ende, están dispuestos a votar por el No.

¿Qué hacer ante este panorama? ¿Cómo persuadir a estas personas de que lo que les ha dicho su jefe político sobre el acuerdo es engañoso, verdadero a medias o simplemente falso? Desafortunadamente, la estrategia más sencilla está destinada al fracaso, pues corregir a los uribistas, es decir, presentarles las cosas como realmente son, no va a funcionar. Eso, al menos, es lo que indica la ciencia disponible sobre la adquisición y corrección de creencias falsas. Tal vez la conclusión más importante que puede extraerse del cúmulo de estudios sobre este tema es que las creencias falsas, una vez han sido incorporadas en el sistema de creencias de una persona, son altamente resistentes al cambio, en especial cuando confirman la cosmovisión o la idiosincrasia particular de esa persona, incluida su ideología política. (En la discusión que sigue me baso en la reseña de Lewandowsky et al.)

La ideología afecta las creencias de las personas al menos en dos niveles. Por un lado, las personas son más susceptibles de creer información falsa cuando esta es compatible con su punto de vista. Esto puede suceder porque la información es incorporada más fácilmente cuando es coherente con otras creencias que la persona ya tiene, o porque la persona asume que las fuentes que son afines a ella ideológicamente son más confiables que otras que no lo son. Incluso hay evidencia de que la información que desafía el punto de vista de una persona es más difícil de procesar, en parte porque está asociada con sentimientos y emociones negativas.

Por otro lado, la ideología determina la manera como las personas reaccionan a nueva información que desafía las creencias falsas que ya han adquirido. En la literatura esto se denomina el “efecto de influencia continuada” (continued influence effect): una vez una creencia hace parte de la ecología cognitiva de una persona, es necesario mucho trabajo para modificarla o corregirla. Además, los esfuerzos por corregir la información falsa pueden ser de hecho contraproducentes: las personas se reafirman en sus creencias cuando alguien intenta corregirlas. Esto se conoce como el “efecto culetazo” (backfire effect).

La imagen que resulta de los estudios científicos sobre la desinformación es algo como esto: las personas están abiertas a aceptar información que es compatible con su cosmovisión aunque esta sea dudosa –información que es muy difícil de corregir después de que ha sido incorporada. Las creencias falsas se “enquistan” y eventualmente constituyen, junto con otras creencias, prejuicios y actitudes, un sistema que es más o menos inmune al cambio.

Podría pensarse que las personas que forman y mantienen creencias de esta manera son paradigmas de irracionalidad. Como mínimo, la racionalidad epistémica requiere que uno crea en una proposición en la medida en que haya evidencia a favor de ella. Sin embargo, aunque en muchos casos quienes terminan envueltos en una red de creencias falsas sí manifiestan vicios epistémicos, desde cierto punto de vista estas personas son de hecho ejemplos de racionalidad –o por lo menos no son más irracionales que cualquier otra persona. Los mecanismos psicológicos a través de los cuales las personas adquieren y sostienen creencias falsas son mecanismos que en muchos casos son racionales.

Nuestras creencias son nuestro mapa del mundo y determinan parcialmente qué tan exitosos somos navegándolo. En ese sentido, es provechoso para nosotros tener mecanismos que garanticen que nuestras creencias son verdaderas. Sin embargo, también somos seres limitados cognitiva y temporalmente, y por esto sencillamente no podemos sopesar cuidadosamente la evidencia en todo tiempo y en todo lugar. Por el contrario, dependemos de estrategias que nos facilitan el trabajo, como la de rechazar información que sea incompatible con lo que ya creemos, confiar en quienes nos rodean e incluso usar nuestras reacciones emocionales como una guía. En otras palabras, antes que creyentes cartesianos preocupados por que cada uno de los pisos de su edificio de creencias sea inconmovible, somos creyentes pragmatistas que parten de un edificio ya establecido y le van haciendo reparaciones y arreglos según resulte necesario.

¿Cómo se conecta todo esto con el plebiscito? Hasta donde sé, los partidarios del Sí no han lanzado todavía ningún movimiento independiente como el del uribismo . Aparte de algunas iniciativas, como por ejemplo la del grupo La Paz Querida, conformado por 42 intelectuales, entre ellos Rodrigo Uprimny y Angelika Rettberg, parece que el grueso de quienes tenemos la intención de votar por el Sí en el plebiscito esperamos que sea el gobierno de Santos, el mayor interesado políticamente en que el acuerdo se refrende, el que guíe el camino.

Los sondeos de opinión indican que tenemos motivos para ser más activos. Según la última encuesta de Ipsos, que difundió hoy Semana, la intención de voto a favor del No es del 50%, contra 39% a favor del Sí. No creo que este resultado sea concluyente, pero sí muestra que el apoyo a los diálogos es inestable. De hecho, las encuestas de los últimos meses demuestran que este apoyo ha fluctuado en función de los avances y reveses del proceso, y esto sugiere que no hay todavía un compromiso decantado a favor de los diálogos. En otras palabras, el plebiscito se puede perder y el resultado depende de lo que suceda en la campaña.

Mi sugerencia es que pensemos en estrategias de campaña que sean sensibles a lo que sabemos sobre cómo se organizan las creencias de las personas. Aquí la ciencia también puede brindarnos una mano. La siguiente es una lista de consejos que pueden extraerse de los estudios pertinentes:

1.    Las creencias falsas tienden a ser resistentes en parte porque de ser cambiadas dejarían “huecos” o “vacíos” en el sistema de creencias de la persona. En ese sentido, es importante diseñar narrativas que corrijan la información falsa y al mismo tiempo llenen esos huecos con información veraz. Por ejemplo, la creencia de que el presidente Santos es un miembro encubierto de las Farc explica para muchas personas su motivación política para dialogar con esa guerrilla. Una corrección de esa creencia no será exitosa si no se provee una explicación adicional de las motivaciones de Santos.
2.    También hay evidencia de que las narrativas más simples son más efectivas pues son más fáciles de procesar. Así, aunque los temas políticos que rodean la decisión del plebiscito son complejos, el argumento a favor del Sí debe presentarse de la manera más sencilla posible. Por ejemplo, en lugar de mencionar todos los matices del proceso, se puede decir que es una manera de obtener los beneficios de la paz pagando un precio que en comparación es bajo, a saber, el de concederle inmunidad restringida a los diferentes actores del conflicto.
3.    Las campañas deben enfatizar los hechos y, en la medida de lo posible, no mencionar la información falsa, pues esta se refuerza con cada repetición. Por eso y por otras razones es necesario evitar campañas cuyo punto de partida sea poner en evidencia las mentiras de las cabecillas del uribismo.
4.    El argumento a favor del Sí debe presentarse de una manera en la que no sea abiertamente incompatible con la cosmovisión de quienes favorecen el No. Por ejemplo, se puede hablar de los posibles beneficios económicos que traería el fin del conflicto con las Farc o señalar que los diálogos parecen un consecuencia natural de la guerra frontal que Uribe emprendió contra la guerrilla y que la debilitó lo suficiente como para que aceptaran una salida negociada al conflicto.
5.    En la medida que las personas juzgan cuán confiable es una fuente con base en su afiliación política, sería bueno que las campañas fueran  adelantadas por movimientos independientes de la política partidista y, en especial, del gobierno.

Hay algo de macabro en estos consejos. En cierto sentido parecen estrategias de manipulación que evitan que se dé un debate genuinamente democrático. Además, ¿cómo puede ser legítimo un triunfo del Sí si se consigue a partir de tácticas como estas? Tal vez sí hay maneras de combatir la desinformación que son mejores e incluso más éticas. Una de ellas es la educación. Pero también hay algo de antipático en limitarse a enunciar hechos sin preocuparse por las actitudes, creencias previas y convicciones de la audiencia. Saber en qué medida esas actitudes y convicciones determinan el estado epistémico de las personas puede permitir que nuestras discusiones políticas sean más empáticas y provechosas.

Escriba para el Blog de Revista La Cicuta. Envíenos su columna al correo lacicuta@uniandes.edu.co